Tepepolco o Peñón del marqués.

Por esta diminuta montaña han pasado caminantes desconocidos,
pastores, vagabundos, tribus y ejércitos, reyes y advenedizos.

14 jul 2013

EL ZÓCALO DE LA CIUDAD DE MÉXICO
 -Fragmento-

Si hoy nos aterran (2005) las imágenes de un Nuevo Orleans inundado y destruido por un terrible desastre natural, es bueno saber que a nuestra gran Ciudad de México le ha tocado vivir aún peores adversidades. Casi todos recordamos los graves daños y el horror de la muerte que provocó el sismo de 1985, una tragedia de dimensiones incalculables, pero en verdad considero que no sería comparable con las escenas de horror y muerte que debieron vivirse al final de la caída de la Gran Tenochtitlan y la gran matanza y destrucción que dejaron las fuerzas conquistadoras de Hernán Cortés y sus aliados el 13 de agosto de 1521, tras de 75 días de asedio.
Voy a reproducir enseguida unos párrafos del excelente relato que hace el historiador Alejandro Rosas en la página de la Presidencia de Vicente Fox:  La ciudad del águila y la cruz

 
«... El 13 de agosto de 1521, luego de setenta y cinco días de sitio, la legendaria Tenochtitlan sucumbió ante el embate de los españoles y los miles de indígenas que se unieron al conquistador para terminar con el yugo del imperio azteca. No quedó piedra sobre piedra. Cortés avanzó difícilmente entre los escombros de las casas señoriales y palacios que lo habían maravillado en noviembre de 1519. La muerte impregnaba el ambiente.
Cientos de cadáveres tapizaban las calles de tierra; las de agua estaban anegadas. Conforme se fue desarrollando el sitio, los españoles tomaron calle por calle y casa por casa. Destruyeron todo a su paso para crear tierra firme en donde sólo corría agua. Un año antes, la tristemente célebre “Noche Triste” había marcado a los españoles. En la retirada muchos murieron ahogados en los canales al no encontrar caminos de tierra firme por donde huir. Al iniciar el sitio, Cortés cuidó hasta el último detalle y no olvidó la amarga experiencia: ordenó destruir las construcciones tomadas y arrojar los escombros sobre las acequias para garantizar una rápida retirada, sobre terreno sólido, en caso de que fuera necesario.
El hedor era insoportable. Se llegó a decir que los indios habían decidido no sepultar a sus muertos para utilizar la putrefacción de los cadáveres y sus fétidos olores como un arma contra los españoles. El aspecto general de la ciudad era lamentable, difícil se hacía la respiración por el aire contaminado, no había suministro de agua potable --el acueducto estaba destruido desde los primeros días del sitio-- ni alimentos y en las pocas acequias que todavía corrían por la ciudad en ruinas se combinaban agua y sangre. Aquel 13 de agosto de 1521, Tenochtitlan era prácticamente inhabitable ...»
Al final, Hernán Cortés se encontraba ante la gran disyuntiva: ¿Que hacer con los escombros de lo que había sido la Gran Tenochtitlan, cuna de una de las civilizaciones más organizadas, ricas  y avanzadas de su época?
La pregunta no era nada fácil de responder y para ello era necesario analizar los distintos puntos de vista y posibles opciones. Ante tal situación Hernán Cortés y sus fuerzas salieron de aquel devastado territorio y se dirigieron al pueblo de Coyoacan, hermoso y tranquilo lugar entonces localizado en la costa poniente de la laguna de México.
De acuerdo con las ordenanzas de la corona española el primer paso para legalizar la fundación de la capital de la Nueva España sería crear el Cabildo o Ayuntamiento, cuya primera función sería localizar cual sería el sitio más adecuado.
Muchas otras prioridades tenía Cortés antes de fundar la capital, como por ejemplo la localización de los tesoros perdidos de Moctezuma, más sin embargo en principio parecía apoyar que la nueva ciudad se construyera fuera del islote de Tenochtitlan y al menos eso hacía creer a lo miembros del Cabildo. Los lugares que se pensaba podrían reunir las características típicas de las ciudades españolas eran Coyoacan, Tacuba y Texcoco, cumpliendo con los requisitos de ambiente sano, cómodo, ventilado y seguro, con suficiente agua potable, materiales de construcción, pastizales para ganado y de fácil acceso.
Como en muchas de sus audaces actitudes, en los primeros meses de 1522, Cortés tomó la gran decisión de fundar sobre los restos de Tenochtitlan  la capital de la Nueva España  y así se lo hizo saber a Carlos V en su tercera carta de relación, fechada en mayo de 1522:
 
«...habiendo platicado en qué parte haríamos otra población alderredor de las lagunas - porque désta había más nescesidad para la seguridad y sosiego de todas estas partes - y ansimesmo viendo que la cibdad de Temixtitán que era cosa tan nombrada y de que tanto caso y memoria siempre se ha fecho, paresciónos que en ella era bien poblar, porque estaba toda destruida. Y yo repartí los solares a los que se asentaron por vecinos, y fízose nombramiento de alcaldes y regidores en nombre de Vuestra Majestad segúnd en sus reinos se acostumbra. Y entretanto que las casas se hacen acordamos de estar y residir en esta cibdad de Cuyocan, donde al presente estamos de cuatro o cinco meses acá que la dicha cibdad de Temixtitán se va reparando. Está muy hermosa, y crea Vuestra Majestad que cada día se irá ennobleciendo en tal manera que como antes fue prencipal y señora destas provincias todas, que lo será también de aquí adelante. Y se hace y hará de tal manera que los españoles estén muy fuertes y seguros y muy señores de los naturales, de manera que dellos en ninguna forma puedan ser ofendidos ...»
Era evidente que Cortés estaba cometiendo un grave error al refundar la Ciudad de México sobre los escombros de la que fue Gran Tenochtitlan y así lo consideraban tanto los miembros del Ayuntamiento como sus propios capitanes, sin embargo las razones de Cortés eran de índole política y no técnicas, la Gran Tenochtitlan había sido siempre un símbolo de fortaleza y poder para todo el resto de las provincias que le rodeaban y que le rendían tributo. ¡Cortés quería que así siguiera siendo!
Aunque al principio tuvo razón y la ciudad creció fuerte y hermosa, el tiempo se encargó de demostrarnos cuan grande fue su error..
Después de todo, uno más de los grandes errores de nuestra historia.
Como dice Cortés en su carta de relación, procedieron a repartir los solares entre los vecinos, más no dice que los mejores fueron para él.  Cortés eligió las llamadas Casas Nuevas sitio donde se levantaba el palacio que se mandó construir Moctezuma en el costado sur del gran centro ceremonial y que hoy corresponde al Palacio Nacional. También se apropió del sitio que ocupaba el gran Palacio de Atzayácatl, lugar donde Moctezuma había alojado a Cortés y sus huestes a su llegada en 1519; hoy dicho sitio es ocupado por el edificio del Monte de Piedad.
Por instrucciones de Hernán Cortés, el responsable del trazo de la que fue la Villa Rica de la Veracruz, Alonso García Bravo,  fue traído a Tenochtitlan e inició la tarea de levantar la nueva ciudad sobre la isla. La manera como estaba proyectada Tenochtitlan era bastante semejante a muchas ciudades españolas con una gran plaza central de forma cuadrangular  sin embargo en vez de estar flanqueada en sus cuatro lados por los edificios de mayor importancia --catedral, palacio y casas señoriales, el gran Centro Ceremonial era un conjunto de templos distribuidos de forma simétrica dentro del área.
Antes de escribir estos párrafos, en 2003, quise satisfacer mi curiosidad y verificar, aunque fuese de manera aproximada, que tanto coincidían entre si, el área actual que ocupa el Zócalo, con el área que ocupó el Recinto Ceremonial y pueden encontrar el mapa que muestra tal superposición en estas mismas paginas bajo el título de "Recinto Ceremonial y el Templo Mayor". Lo lógico sería que el INAH, en un sitio oficial, publicara de manera abierta todos los resultados y avances de la investigaciones que realiza, fundamentalmente con fondos públicos, más no es así, las publicaciones son impresas, las hacen los investigadores de manera directa y están a la venta del público. Ojalá que ahora que se habla tanto del derecho a la información que tenemos los ciudadanos, se abran estos archivos a la vista del público en general.
En fin el hecho es que la construcción de la Catedral Metropolitana y sobre todo el Sagrario, se hicieron sobre las ruinas de los templos prehispánicos y ocupando parte del material de demolición. Las casas de Cortés quedaron fuera del recinto ceremonial y se construyeron sobre las ruinas de los que fueron palacios habitados por Moctezuma y su padre Atzayácatl.
Al inicio de este párrafo aparece la imagen que posiblemente sea la más antigua que muestre con claridad la situación de la Plaza Mayor y los edificios colindantes.  Se dice corresponde al año de 1555 y forma parte
del plano de Alonso de Santa Cruz, cartógrafo español que trabajaba a las órdenes de Carlos V.


Referencia:
http://www.mexicomaxico.org/zocalo/zocalo.htm