Hay algo de errado en este mapa. Puesto que para esa época aún existían dos enormes bancos de agua justo detrás del monumento diseñado y ejecutado por el magnífico artista David Alfaro Siqueiros en honra del oaxaqueño Benito Juárez. En lo que era la parte límite oriente de la ciudad y por el cual se acuño la frase muy célebre cuando queremos decir que algún obstáculo no puede detenernos, "Me hace lo que el viento a Juárez".
Ahora, buena parte poblado por asentamientos de antiguos pepenadores, paracaidistas, disidentes, oportunistas, vagabundos, desterrados, errantes, emigrantes y abandonados sin rumbo, que poco a poco fueron luchando, creciendo y formando barrios nuevos.
En aquel entonces era más fácil saber la época del año, pues al llegar la primavera se veían las parvadas de garzas, patos, chorlitos y otras aves cruzando el cielo justo hacia esa zona, en formación de flecha.
Además era común la llegada de las golondrinas y sus vertiginosos vuelos a ras de piso, eludiendo autos en el último instante, rasando paredes y tapizando algunos cables con sus numerosos excrementos. Cosas que han desaparecido del todo. Increíblemente en menos de 20 años. ¡20 años!
